Son solo dos ingredientes: azúcar y hojaldre.
Estiramos la masa siempre espolvoreando azúcar: este es el dato clave para que la masa no se pegue al palo, además de que así se fija el azúcar a la masa.
Medimos la mitad y doblamos hacia adentro.
Otra vez espolvoreamos con azúcar, y apretamos con el palo de amasar.
Volvemos a doblar a la mitad y hacia adentro.
Espolvoreamos con azúcar otra vez
Una vez de este tamaño, corté pedacitos de 1 cm de ancho.
Y los puse en una placa con papel de hornear. Es increíble que de esos pedacitos salgan palmeritas! Hay que revisarlas y cuando estén doradas de un lado, se dan vuelta.









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